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La lectura de la conquista de Mesoamérica a principios del siglo XVI es una experiencia fascinante.
Una de las historias más interesantes es la de Fray Bartolomé de Las Casas,
el cual casi solo fue instrumento de la defensa de los indios como seres humanos y vasallos de la corona española.
De Las Casas era hábil y muy elocuente. Por muchos años abogó en la Corte por un mejor trato para los indios de Hispanoamérica.
En una reunión, en octubre de 1519, el Rey Carlos I
iba a escuchar los argumentos de qué hacer con los indios. El Obispo Juan de Quevedo, que había regresado de una estadía de cinco años
en el Darién [en lo que ahora es Panamá], citó al filosofo Aristóteles diciendo que "los indios son esclavos por naturaleza."
Nunca falto de una respuesta, de Las Casas respondió que como Aristóteles era no creyente, es de presumir que
estaba quemándose
en el infierno, por lo tanto, su argumento no tenía validez.1
Tales eventos fueron los que esculpieron la historia de la América Latina.
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